El Beato Sebastián de Aparicio es considerado el “primer charro” en América. A él se deben las primeras carretas en México.

Gracias a ellas se logró que se dejaran de emplear a algunos de los indígenas como animales de cargas pesadas. También con su esfuerzo y para poder transportar las mercancías que procedían de los barcos se deben las primeras grandes rutas mexicanas. Entre ellas esta Ruta de la Plata.

Al final de su vida dejó su empresa y se hizo fraile franciscano. A partir, de entonces pasó a ser llamado el fraile de las carretas. Si en vida tenía fama de milagrero luego de su muerte ésta creció enormemente hasta llegar a su beatificación. Tanto en su pueblo natal La Gudiña España como en el lugar donde se conservan sus restos en Puebla, bendicen los autos y lo consideran el patrono de los automóviles y los transportes terrestres.

Pero también se debería considerar su labor empresarial, el que haya sido un emigrante y un peregrino que vivió en distintas partes del mundo, siempre como un hombre íntegro, en la pobreza y en la riqueza.

Su cuerpo, a más 400 años de muerte, permanece incorrupto y expuesto en el Templo de San Francisco en la Ciudad de Puebla.

 

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